El frenillo bucal: todo lo que debemos saber sobre él

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El frenillo bucal: todo lo que debemos saber sobre él

La boca es una parte de nuestro cuerpo que requiere de mucha atención ya que en ella hay distintos aspectos que deben ser evaluados si se quiere tener una buena salud bucodental. Un punto que se suele dejar bastante de lado es el frenillo. Los frenillos bucales son bandas de tejido conectivo fibroso, muscular o ambos, que están recubiertas de mucosa, y que van desde el reborde alveolar hasta la mucosa del labio, mejilla o lengua. Estas bandas están constituidas por tres capas:

  1. La capa de epitelio escamoso estratificado de la mucosa bucal.
  2. La capa de tejido conjuntivo conteniendo fibras elásticas y tejido fibroso blando
  3. La capa de submucosa que contiene glándulas mucosas, salivares menores, etc.

Teniendo en cuenta la constitución de los frenillos, es importante conocer cuáles son los tipos que podemos encontrar en la cavidad bucal:

Frenillo labial superior:

El frenillo labial superior es, como ya hemos mencionado, una banda de tejido que va desde el vestíbulo bucal y porción media del labio superior hasta la línea media del maxilar. Esta banda es la causante del diastema o separación de los incisivos centrales superiores, por lo general, quienes tienen esta condición, son los niños que necesitarán ortodoncia en el futuro.

Otro aspecto que se debe tomar en cuenta es que este tipo de frenillo dificulta que se pueda mover el labio superior, lo que puede resultar en problemas de pronunciación de ciertas palabras. Por lo general, los frenillos largos y con inserción anómala son tratados mediante cirugía y ortodoncia, de manera que se pueda eliminar el frenillo y que el espacio entre los dientes sea corregido posicionando las piezas dentales en el lugar que corresponde.

Frenillo labial inferior:

El frenillo labial inferior es una estructura que cuando se inserta en la papila interdentaria ubicada entre los incisivos inferiores, puede provocar problemas periodontales que a largo plazo necesitarán de un injerto de conectivo. Esto se debe a que provoca una ausencia de encía queratinizada. Esto tiene como resultado una mayor tendencia a que las encías se inflamen, así como a la recesión gingival.

Frenillo lingual:

Se ubica debajo de la lengua y consigue la unión de esta con el suelo de la boca. Este tipo de frenillo suele ser el que más preocupa a los padres, ya que es bastante común en los niños. El frenillo lingual provoca una menor movilidad de la lengua, alteraciones en la fonación y el habla.

La anquiloglosia o lengua anclada, es un trastorno existente desde el nacimiento que restringe el rango de movimiento de la lengua. Y para saber si hay necesidad de tratamiento, se hace una prueba muy sencilla en la que se busca que el niño demuestre si puede o no tocar con la punta de la lengua con la boca abierta la cara palatina de los incisivos superiores.

Si el movimiento de la lengua es normal y el habla se desarrolla sin ningún inconveniente, no es necesario un plan de tratamiento. Si, por el contrario, se presentan las complicaciones a la hora del desarrollo oral y de la movilidad de la lengua, se debe llevar a cabo una intervención quirúrgica sencilla en la que se corta un poco el frenillo, para permitir un movimiento más natural de la lengua.

Algunos de los problemas que puede ocasionar la lengua anclada, son los siguientes:

  • La posición de la lengua que se ubica entre los incisivos provoca la inclinación vestibular de las incisivos superiores e inferiores y mordida abierta anterior, lo que podemos resumir como problemas para tragar o complicaciones en la deglución.
  • Dificultades a la hora de la succión en el neonato, lo que puede causar también inflamaciones del pezón materno.
  • Poco antes mencionamos las alteraciones en la fonación que pueden presentarse si hay problemas con el frenillo lingual, en este caso las dificultades son especialmente en las palabras que contienen consonantes linguo-labio-dentales (n, l, d, t, r)
  • En los intentos de movilización, la lengua adquiere una forma helicoidal o bífida y encorvada hacia dentro.
  • En pacientes con problemas con el frenillo lingual se suele observar un aumento de la incidencia de caries.
  • Ulceraciones linguales por roce o maltrato continuo en la zona.
  • El frenillo lingual puede producir de modo indirecto una posición incorrecta de los dientes y alteraciones del lenguaje, que deberán ser corregidos con ortodoncia y con terapia logopeda.

¿Cuándo son necesarias las intervenciones quirúrgicas para la corrección de los frenillos?

En el caso de que se necesite de una intervención quirúrgica de frenillo labial o lingual, el procedimiento que se lleva a cabo es la frenectomía. Este procedimiento consiste en la extirpación completa del frenillo, esto que puede efectuarse mediante la exéresis simple o la exéresis romboidal.

A nivel odontológico existen varias técnicas de frenectomía y el dentista escogerá la que se adapte mejor al caso concreto que presente el paciente. Según los profesionales de Vivanta Clínica Dental, es importante que se elija un consultorio odontológico que cuente con especialistas en distintas áreas, pues una vez finalizado el tratamiento o intervención quirúrgica para la corrección del problema del frenillo, puede que se necesite ortodoncia para reubicar las piezas dentales, por lo que un equipo multidisciplinario, es la mejor opción.

Como ya hemos mencionado la frenectomía puede hacerse de varias maneras, estas son:

  • Frenectomia mediante exéresis simples: Es, como su nombre lo dice, un procedimiento sencillo en el que únicamente se realiza el corte del frenillo con tijeras o bisturí y posterior sutura. No es una técnica que en la actualidad sea muy popular pues sus inconvenientes superan ampliamente la simplicidad de la que hace alarde. Con esta técnica no se elimina el tejido sobrante, ya que la cicatrización queda en la misma dirección del frenillo y no se consigue alargar el labio superior.
  • Frenectomia romboidal: Esta se hace en dos etapas. En la primera se cortan las inserciones del frenillo en el labio al igual que en la encía vestibular y después se retira la porción intermedia del frenillo y las fibras transalveolares; el labio se extiende bien para ver el frenillo y después se colocan unas pinzas hemostáticas, una pegada al labio y otra a la encía. Luego de esto se cortan las inserciones al labio y a la encía.

Una vez se hayan retirado las pinzas, el resultado es una herida romboidal en cuya profundidad se encuentran las inserciones musculares que serán desinsertadas. Con este tipo de procedimiento se augura un mejor resultado, pues se logra una herida que permite mejor cicatrización y por ende, una mejoría mucho más rápida y positiva.

  • Z-Plastia: Se trata de una técnica de elección para la cirugía del frenillo labial superior. A la hora de realizar esta intervención se consigue su eliminación sin cicatriz en la dirección del frenillo y además se logra alargar el labio superior profundizando el vestíbulo, ya que a lo largo del procedimiento se levanta el labio para mantener tenso el frenillo y se hace una incisión vertical en el centro de su eje mayor.

Si bien estos procedimientos parecen muy complicados para los que no somos especialistas, la realidad es que los profesionales los hacen constantemente, en muy poco tiempo, con una recuperación bastante rápida para el paciente y con un dolor mínimo. Sin embargo, nuestra recomendación es que, a la hora de asistir a las citas de control odontológico, se le pida al profesional una explicación detallada del procedimiento, sobre todo en los casos en los que la intervención sea para pacientes pediátricos.

Es evidente que el profesional de la odontología debe comunicarle a su paciente todos los procedimientos y tipos de tratamientos a los que lo someterá, pero es especialmente importante que cuando se trate de pacientes pediátricos, los representantes estén al tanto de lo que debe hacerse, cuales son los pasos a seguir tanto en el preoperatorio como en el post, pues su inmadurez hace responsables a los padres de seguir las recomendaciones para una recuperación positiva y con las menores molestias posibles.

Hacemos especial hincapié en los pacientes pediátricos, porque las anormalidades de los frenillos se detectan a una edad muy temprana si los padres cumplen con las visitas recomendadas al dentista desde la primera infancia (por lo menos dos veces al año). Desde que aparezca el primer diente es importante que un odontopediatra atienda y lleve un control de la evolución dental y bucal del menor, de manera que se pueda detectar y corregir antes de que impliquen mayores complicaciones.

Lo realmente importante a destacar es que los problemas derivados de alguna anomalía con los frenillos suelen ser sencillos de resolver, siempre y cuando sean atacados a tiempo, ya que de lo contrario nos enfrentamos a problemas de lenguaje y a posibles tratamientos de ortodoncia que implicaran una inversión importante de dinero y de tiempo.

Por lo que la mejor recomendación que podemos hacer desde aquí, es la de estar muy atento a cómo se desarrolla el proceso de dentición de los niños y en caso de que tengamos dudas, las comuniquemos a los especialistas para que realicen las pruebas necesarias y puedan indicar los pasos a seguir para solventar el problema de forma que el niño se vea lo menos afectado posible.