Regalar arte dice mucho sobre la persona que realiza el regalo y sobre lo que la persona que lo recibe significa para quien hace el obsequio. Regalando arte hacemos que la cultura, que tiene un valor colectivo, entre en la esfera privada.
La cultura es un producto social. Un reflejo de las sensibilidades y la forma de entender el mundo en una época determinada. Aunque una obra de arte está firmada por el artista, el artista es fruto de su tiempo. Leonardo da Vinci es el ejemplo del hombre del Renacimiento. Una persona curiosa que desde un punto de vista humanista aúna ciencia y arte. Si Leonardo da Vinci hubiera nacido 200 años antes, su obra y legado hubieran sido diferentes, o quizás, ni siquiera hubiera existido.
Por otro lado, la cultura es un sector económico. La actividad cultural tiene que rendir beneficios. De lo contrario, los artistas, que son personas de carne y hueso, que tienen que comer y pagarse un techo bajo el que vivir, dejarán de crear. Desaparecerán ellos, como artistas, y todo el entramado económico y productivo que se levanta en torno a su actividad.
En la era de internet, nos hemos acostumbrado a pensar que la cultura es gratis. Tenemos acceso a contenido cultural con un par de clics en nuestro ordenador o en teléfono móvil, sin tener que pagar nada a cambio. Esto tiene su lado negativo.
Por eso, cuando una persona regala cultura, demuestra una sensibilidad especial con la belleza, a la que la solemos asociar con el arte, y con los creadores, los artistas. Y agasaja a la persona que recibe el regalo con un producto especial que se escapa de los estándares que impone la sociedad de consumo. La cultura de usar y tirar.
Te ponemos algunos ejemplos de objetos artísticos que se pueden regalar.
Cuadros.
El periódico argentino La Nación habla de cómo las galerías de arte de Buenos Aires lanzaron una campaña de marketing para vender cuadros originales como regalo en las Navidades pasadas. Lo presentaban como una alternativa para salir del regalo habitual.
Para esta ocasión, los galeristas exponían en sus salas, cuadros de tamaño pequeño, algunos de artistas consagrados y otros de pintores emergentes, a precios asequibles para el gran público. Se podían encontrar cuadros de arte contemporáneo a partir de los 70 dólares.
Para comprender esta iniciativa, hay que partir de la situación económica que atraviesa Argentina y, más en concreto, el sector de la cultura. En pro de sanear los gastos del Estado, los gobiernos de Milei han eliminado todas las ayudas públicas que se daban al sector cultural.
Por otro lado, la llamada clase media, que son los compradores naturales de este tipo de productos, está llamada a desaparecer, como señala el periódico económico I Profesional. Si atendemos al nivel de ingresos, un 52% de la población argentina formaría parte de la clase baja. En un artículo publicado por este periódico se recogen testimonios de profesionales bien situados, que a día de hoy, son incapaces de llegar a fin de mes.
La galería Palermo H, una reconocida galería de arte de Buenos Aires, lanzó una promoción de 712.100 obras de arte por 100 dólares la unidad. Era una medida de supervivencia.
Los galeristas argentinos señalan que el arte es un obsequio único, profundamente personal, que sobrepasa el tiempo. No es un regalo de temporada, que al año siguiente no tiene valor alguno. Argumentos válidos para cualquier tipo de obra pictórica, con independencia de la situación socioeconómica en la que se venda.
Cerámica.
La revista Hola señala que la cerámica artística está muy viva y que se encuentra de plena actualidad. Dedica un artículo a hablar de algunas tiendas de Madrid especializadas, casi en exclusiva, en vender este tipo de productos, realizados por artistas locales.
La cerámica une varios ámbitos. Por un lado, es una expresión artística, donde el diseño cobra una especial importancia. Por otro lado, es un producto artesanal, lo que le da un valor añadido. Es un artículo exclusivo, donde hay pocas unidades de cada modelo y el objeto ha sido realizado por el artista con sus propias manos. Por último, es un tipo de producto al que le solemos dar una aplicación práctica. No es un mero objeto de decoración, aunque en los hechos, no salga de una repisa del comedor.
Eturel, una de las tiendas de las que habla la revista, se dedica en exclusiva a vestir mesas. Para ello vende piezas de vajilla de cerámica pintadas a mano por sus creadores, que pueden utilizarse para decorar una cena especial.
Eva Davó, chef de un restaurante de Valencia, la “Cantina de Ruzafa”, sirve los aperitivos y entrantes en platos y boles realizados por artesanos locales, que los comensales pueden comprar si así lo desean.
Son productos altamente coleccionables y que pueden ser un regalo perfecto si quien lo recibe es un amante de la cerámica o de la artesanía. Yo tengo una tía que pasó gran parte de su vida coleccionando tazas de café. Su afición por este tipo de artículos comenzó a raíz de un juego de café que le regalaron para su boda.
Aunque la cerámica nos recuerde a otros tiempos, a esos platos de la Cartuja de Sevilla o de Talavera de la Reina, que nuestra abuela tenía colgados en el comedor, lo cierto es que en una manifestación artística que no ha perdido vigencia con el paso de los años.
Figuras de porcelana.
Con las figuras de porcelana pasa algo parecido a lo que sucede con la cerámica. Un objeto decorativo que sobrevive al paso del tiempo. A esto hay que añadir un fenómeno curioso. Y es como las grandes obras de arte sirven de inspiración a marcas y creadores de estas figuras.
De esto nos hablan los vendedores de Artestilo, una tienda de Madrid, con más de 50 años de recorrido, referente en la venta de figuras y objetos decorativos, que explican en su web cómo las Meninas de Velázquez están sirviendo de inspiración para creadoras como Rosa Luis Elourdi, Gloria Tellez, y para marcas como Sukulturam o Lladró, quien tiene una reinterpretación libre de doña Mariana de Austria, esposa de Felipe IV, que aparece reflejada en el espejo del fondo del cuadro de Velázquez y que Lladró la presenta como si estuviera en primer plano del cuadro, al lado de la princesa Margarita.
Las Meninas de Velázquez, considerado por algunos como el cuadro perfecto, ya que juega con los planos, la dimensiones y se atreve a utilizar recursos arriesgados como el autorretrato del pintor, en un tercer plano, el reflejo de los reyes en un espejo situado en la pared del fondo, y a José Nieto, el chambelán de la reina, fuera de plano, tras la puerta abierta, ha servido de inspiración a artistas como Picasso, que llegó a realizar 58 cuadros, estudiando la obra original, para el escultor Manolo Valdés, que reprodujo algunas figuras de las Meninas en estatuas de bronce, y para el pintor contemporáneo Félix de la Rocha, quien reprodujo “Las meninas desde una luz artificial”, entre los años 2010 y 2011.
Como estamos viendo, las Meninas también sirven de base para elaborar figuras decorativas de porcelana, bronce o forja, para comprar o regalar, porque a quién no le gustaría tener una menina en su casa.
Libros.
El producto cultural más asequible, y que sigue siendo uno de los preferidos para regalar, son los libros impresos. A pesar de que corren rumores como que la gente cada vez lee menos, o que con la era digital, el Ebook va a desterrar al libro impreso de toda la vida, el periódico El País subraya que cada día se publican en España 252 nuevos libros, lo que viene a ser 10 a la hora o uno cada 6 minutos. Los datos provienen de la oficina del ISBN, el código numérico que lleva el registro de los libros que se publican.
Otro dato curioso que nos proporciona El País, es que el 66,2% de los libros registrados son en papel, frente al libro electrónico, que solo representa un 26,3% o el PDF que tan solo alcanza el 19,1% del total. La gente sigue prefiriendo tener un libro impreso en sus manos.
Quitando la Feria del Libro de Madrid, y Sant Jordi de Barcelona, en la que se venden miles de libros, muchos de ellos para regalar, puesto que la tradición catalana marca que a la mujer se le regala una rosa por Sant Jordi y al caballero un libro, las fechas donde más se concentra la venta de libros es para Navidad y para Reyes, también con el objetivo de regalarlos.
Los libros de ficción que más se venden continúan siendo la novela. Muy por encima de la poesía, el cuento o el teatro. Triunfando subgéneros como la novela romántica, la novela histórica y la novela negra, que está viviendo una segunda época dorada.
Entre los libros de no ficción, un nicho que está creciendo significativamente, tanto por el número de títulos publicados como por las ventas, son los de Ciencias Sociales, que incluyen tratados y ensayos de historia, economía, geo-política internacional, etc.
Cursos artísticos.
Un regalo que está cogiendo cierta popularidad son los cursos para aprender o desarrollar una habilidad artística. Con estos cursos, quien los estudia, pasa de ser un mero consumidor de arte, a cultivar su vena creativa.
El auge de internet ha influido en la popularidad de estos cursos. Cursos que se estudian a distancia, por medio de videos o máster class que el alumno puede ir siguiendo a su ritmo y que en ocasiones incorporan un servicio de tutoría, donde el estudiante puede consultar sus dudas, o crean una comunidad de miembros, donde los participantes comparten sus experiencias y conocimientos. La web My Modern Met nos habla de plataformas que se han especializado en este tipo de formación.
Una de estas plataformas es Domestika, una comunidad online en español dedicada a la formación artística, donde se imparten una gran variedad de cursos que van desde la fotografía o la ilustración hasta la escritura de guiones. Domestika cuenta con más de un millón de usuarios de España e Hispanoamérica y sus cursos suelen estar diseñados e impartidos por profesionales del ramo. Para captar nuevos alumnos tienden a hacer promociones en redes sociales donde puedes acceder a uno de estos cursos a precios reducidos.
Crehama es otra de estas plataformas, pero orientada a formar profesionales del sector. Imparten, entre otras disciplinas: ilustración, dibujo, diseño web. Tienden a encadenar entre 3 y 6 cursos complementarios, con una formación aproximada de 4 meses por curso y que terminan con un diploma que puedes añadir a tu currículum. Lo interesante de esta plataforma es que además de que los cursos los dan profesionales, la formación está orientada a las exigencias y habilidades que se demandan en el mercado de trabajo.
A los cursos digitales se les unen los cursos presenciales, que se imparten en centros cívicos y academias especializadas. Cursos de dibujo y pintura, de fotografía o de cerámica se encuentran entre los más populares. Tanto los cursos online como los presenciales se pueden regalar. Ya que un tercero puede pagar la matrícula, aunque sea otra persona quien que vaya a recibir la formación.
La democratización del arte.
El arte siempre ha estado ahí, solo que de un tiempo a esta parte, ha pasado de estar en los museos, los palacios y las catedrales a difundirse entre la población. Son muchos los artistas que promueven sus creaciones en redes sociales como Instagram y aprovechan el contacto directo con sus seguidores para vender sus obras. Otros promocionan su arte por medio de plataformas de contenido como YouTube y crean comunidades de mecenazgo, a través de webs como Patreon, donde los admiradores más entusiastas apoyan al artista con colaboraciones económicas, que suelen corresponderse con el envío de contenido exclusivo.
Muchas tiendas físicas y online están apostando por vender obras originales de artistas y artesanos. Son conscientes de que existe un público que demanda estos productos y actúan como intermediarios.
Regalar obras originales es un medio para hacer que el arte continúe vivo y que la creación artística se desarrolle entrando en los hogares.


