Escapada con los niños a la nieve

Afortunadamente hemos cambiado de mentalidad. Ahora una mujer divorciada ya no es un bicho extraño. Supongo que todavía quedarán lugares, pero yo de personas ‘cromagnonas’ prefiero no hablar. Desde que me divorcié de mi marido, soy una mujer libre. Con mis obligaciones, pero sin dependencias, que algo muy diferente. Una de mis actividades favoritas es salir de escapada con mis dos hijos. Es un chute de adrenalina. La última fue una salida a la nieve, cogimos nuestra ropa, comprada en Reprepol, y nos lanzamos a la aventura.

Fuimos a la estación de Formigal. La verdad es que es una pasada. Ya no lo digo por las espectaculares pistas de esquí que tienen, sino por el ambiente. Da gusto ver familias, pero también mujeres solteras, hombres con pareja. Sin prejuicios. Nos lo pasamos pipa, y eso que nos dijeron que todavía no había la suficiente nieve. Ya se sabe que este año el tiempo está loco, y las estaciones invernales lo están notando.

El trayecto de ida se nos hizo algo pesado, ya que había cola. Nos dijeron que se debía al estado de las carreteras durante ese fin de semana. Eso sí, entre las ganas que teníamos de llegar, lo bonito y nuevo que era todo para nosotros y las bromas que nos íbamos haciendo tirándonos bolas de nieve cuando los coches estaban parados, lo pasamos bomba. Por fin llegamos a pie de pistas. Allí, los responsables de la estación se encargaron de prepararnos el material de esquí y de acompañarnos hacia el primer telesilla, para iniciar, nuestro primer día de nieve. Y la verdad es que no se nos dio nada mal.

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Comida excelente

Después de recorrer casi la totalidad de la estación, donde no paramos de esquiar, y disfrutando de la nieve, (llegó un momento que ya no sabía quién era más niño) nos paramos a comer todos juntos. Nos tomamos un menú típico que se puede tomar cualquier otro cliente, para comprobar que la comida en esta zona está muy rica. Todo ello además con un precio asequible a todos los bolsillos. La vuelta, pues como todas las vueltas, tristes. Pero en la memoria con todos los buenos momentos que habíamos pasado los tres. Aún tengo en mente, las carcajadas de mis hijos y sus caras de satisfacción. Atrás quedaron momentos duros, en los que las lágrimas eran lo único que había en sus ojos. Pero ya se sabe que en esta vida a los días tristes, les sigue los días de sol. Días que escapan de la oscuridad, y aún quedan más días así por vivir.

La próxima salida será a la playa. Así que ya echaré un vistazo a la página de estos proveedores de ropa infantil por si tienen algo que me interesa para llevarme a mis días estivales. La verdad es que cuando tomas una decisión de este tipo, sabes que hay mucha gente, que puede sufrir, pero lo primero que tienes que hacer es pensar en ti. Yo lo he hecho, y ahora soy feliz. Y creo que los que me rodean también.

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