Las dietas proteicas

Hoy en día hay miles de dietas pululando por la red,  dietas saludables, milagrosas, con nombres exóticos, con nombres de médicos famosos… dietas que prometen y prometen hasta que dejas de hacerlas y empiezas a recuperar los kilos perdidos como si fueras un balón hinchable. El conocido efecto Yo-yo le llaman. Y eso si es que consigues adelgazar lo suficiente para notar ese efecto rebote.

Todas hemos pasado por esa fase de investigar en la red hasta dar con la dieta que más nos gusta, que más se adecúa a nuestras expectativas o que más nos promete adelgazar en el mínimo tiempo posible, pero seamos realistas, “los milagros a Lourdes” y si no se lo vas a pedir a la Virgen ni a ningún Santo lo mejor que puedes hacer es ponerte en contacto con un profesional. De hecho, hay dietas que en Internet se venden como la panacea que muchos expertos aseguran ser perjudiciales para nuestra salud y otras que sólo se pueden llevar a cabo con un seguimiento médico, como esta dieta proteica que hice en Albacete  de Arteestética  con la que adelgacé 10 kilos guiada por auténticos profesionales.

Ahora bien, dietas proteicas hay muchas, pero la mayoría de ellas pasan por alto un dato muy relevante: por muy proteica que quieras hacer una dieta no debes abandonar el resto de nutrientes por lo que dietas como la famosa Dukan están totalmente desaconsejadas ya que te prohíben la ingesta de carbohidratos.

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Grasas, ácido úrico y colesterol

Las dietas proteicas están fundamentadas en una ingesta de alimentos con alto contenido en proteínas ya que son capaces de modular el metabolismo provocando saciedad y la disminución del apetito. Sin embargo, al no ingerir carbohidratos estamos quitándole al organismo su aporte energético por lo que en agotamiento y el mal humor se apodera de nosotros poco a poco.

Aunque este tipo de dietas permita una rápida pérdida de peso, provocan la ralentización del metabolismo que es precisamente lo que provoca que al abandonar la dieta se produzca ese efecto rebote del que hablábamos antes. Además, que el organismo se nutra de energía a través de las grasas, puede producir importantes cambios fisiológicos en nuestro cuerpo como apatía, cansancio, malestar, dolores de cabeza y nauseas (por no hablar de las carencias vitamínicas).

Las dietas proteicas más conocidas con la dieta Dukan, la dieta Atkins, la dieta Scardale y la dieta Siken y todas ellas han demostrado ser perjudiciales para nuestro cuerpo salvo en los casos en los que especialistas realizan un verdadero seguimiento de la paciente y suplen sus carencias con ciertos aportes o superalimentos.

La falta de fibra en este tipo de dietas hará que nuestro organismo no esté en perfecto estado y que el estreñimiento se convierta en nuestro compañero día a día lo que provocará que no podamos eliminar las sustancias de deshecho del organismo. Junto a esto hay que tener en cuenta que la mayoría de los alimentos ricos en proteínas tienen altas cantidades de grasas que harán que nuestros niveles de colesterol, ácido úrico y triglicéridos aumente considerablemente, poniendo en riesgo nuestra salud.